viernes, 21 de noviembre de 2014


Mi nuevo libro y Payaso Kuklachov

martes, 17 de junio de 2014



Tiawanaku y Laguna verde con volcán (Bolivia)

lunes, 9 de junio de 2014

sábado, 7 de junio de 2014



Molino,Tajamar y Río Arrecifes.

viernes, 11 de abril de 2014

lunes, 17 de marzo de 2014


                             La otra historia que debí contarte

Te conté una historia
irreal,
inventada para no sufrir.

Ahora,
tenés que saber la verdad.
                                           No pude ser Quijote,
                                           ni valiente ni justo como Robin Hood.
                                           No rescaté princesas.
                                           Mis radioteatros no tenían oyentes.
                                           Los títeres
                                           se durmieron en el fondo de una valija
                                           que nunca existió.
                                           Y en los partidos de fútbol que transmitía,
                                            siempre perdía mi cuadro.
                                            El Mago Merlín, no me ayudo
                                            a encontrar a José
                                                               a Rosario
                                                               al Negro Pascualín,
                                            ni a los valientes soldados de la patria
                                            que destrozaron tu cuerpo, Ana María.


Te conté una historia
que pretendía tener
un final a toda orquesta,
que hablaba de mañanas
                     de amores
                     de victorias.
Pero es inútil.
No se puede sobre la muerte impune
levantar la esperanza.

Y están sueltos
todos los malditos
que mataron mi alma
y me robaron para siempre a mis amigos.
Están vestidos de corderos
y al acecho.
Los de antes,
los de ahora.
Cambiaron cara y ropas.
¡Debajo del disfraz están los mismos!

Y los chicos pobres
                                son más pobres.
Y los chicos ricos
                             matan gente en la calle con sus autos...

¡Los jueces se proclamaron dioses!
¡Los dioses se fueron!
¡O no estuvieron!
¡O no nos quieren!
¡O no existen!

Y los tipos que robaron todo
están muy bien cuidados.
( Vaya uno a saber porque y por quién)

Esta, es la historia que debí contarte.
Y si antes, no sabía qué hacer,
                           con tus sueños
                                  tu amor
                                  tus fantasías...
¿Qué te puedo decir?
                                   Justo yo, que soy el compendio de las penas.
Sí querés...
                  Te dejo algo que salvé del incendio.
¡Tomá un fusil!
Cárgalo de Neruda    
             de Pedroni
             de Atahualpa
             de la rebelde ternura de Alfonsina
             de Violeta y de Juana
             de unos cuantos Cronopios de Cortázar;
sí te queda lugar,
poné ese poema que te escribí en Abril,
y acribillá de versos esta mufa.



                        A veces, no todo es como uno quisiera.

                                                           Buenos Aires, un día de marzo de 1999
De: Mi país ya no existe.


sábado, 15 de marzo de 2014

Espero que esta vez este artefacto funcione.

martes, 3 de diciembre de 2013




Con mis primas  Chuchi, Coca, mi hermana Mariza y Oscar en James Craick.

lunes, 10 de junio de 2013



            Cacho

Yo se, que cuando el río
te empezó a quedar lejos
y los remos pesaban demasiado
te vinieron ganas de seguir al Negro,
lo hiciste como siempre,
con risas y a los gritos, inventando sueños
sembrando regocijo por el aire.
Y, una mañana, hoy, con el sol a pleno
dorando el tajamar y tejiendo sombras,
como encajes, sobre el molino viejo,
llenándome los ojos con el paisaje tuyo
que amabas como a Betty y a tus chicos,
a tu pueblo y su gente
te fuiste despacito a buscar una estrella,
un cometa o una canoa azul.
Entonces, el cielo se hizo oscuro
y el río se perdió entre la bruma,
para que nadie notara su tristeza,
pero duró un ratito, unos pocos segundos,
y otra vez la mañana se me llenó de risas,
de todas tus locuras de todas tus historias.
Es bueno que así fuera, porque, a vos,
estoy seguro, amigo, no te hubiera gustado
que me pusiera a llorar.
         
                                          Julio Luis Aguilar

Villa del Parque 8 de Junio de 2013

miércoles, 8 de mayo de 2013

Un nuevo poema

        El viento va y viene  (1)

El viento va y viene,
se retuerce en las copas de los árboles,
entra por las ventanas y huye por las puertas.
Las multitudes braman,
y la luna en cuarto menguante, no da luz suficiente
para ver las miserias que pululan en las sombras de la noche.
Un tren está muerto sobre el puente, a la salida de Retiro,
se robaron los cables de las señales y del tendido eléctrico,
algo así como cortarle las arterias.
Los policías, si es que hay alguno en la calle,
envían mensajes de texto con los celulares, escondidos en las esquinas.
Las guardias de los hospitales, jadeantes,
regurgitan vidas muertas y muertes absurdas.
Unos puntos rojos, se encienden en las veredas de Constitución
como ojos de gatos silenciosos y alertas.
Son los adoradores del paco, los desheredados de todo,
los olvidados, los nadie, los que quedaron afuera de la fiesta.
Las revoluciones se oxidan entre los hierros
de los juegos del Italpark
o se mueren de frío en las tribunas del Velódromo Municipal,
abandonado a su suerte después de haber sido declarado
monumento nacional.
Los artesanos venden remeras con la cara del Che Guevara
y cuernitos rojos para la buena suerte.
Digo revolución, como digo, escuelas, calles, trenes
y nosotros, ciudadanos de nada, mano de obra barata,
voto comprado y cantado, ventajeros, chupamedias.
Militantes por convicción o conveniencia; me refiero
a los que traicionaron dignidad, principios, amigos…
Cuando digo todos es todos, vos, él, yo
y los que ingenuamente creen vivir en el paraíso
y aplauden sin cesar ni pensar, al saltimbanqui de turno.
Ya sabes como y que pienso,
mañana me dirás tu nombre,
pero será después de que haya recorrido las siete colinas de Roma,
y me haya sumergido en el mar de los sargazos,
cuando tus ojos pongan luces en los míos
y la quimera de la luna en las manos
sea una realidad inmensa como todas las galaxias.
Entonces sí, querré saber tu nombre,
me lo dirás con  infantil coqueteo y voz temblorosa,
con el alma y el cuerpo inundados de fuego.
Entonces, cuando está noche horrible
que habitamos se haya terminado.
me dirás tu nombre y yo lo repetiré hasta el infinito.

Buenos Aires Abril de 2013-05-08
                                                           Julio Luis Aguilar

sábado, 27 de abril de 2013

Poema número VIII de Signos Elementales


                 VIII  (Juguemos)       

Juguemos en el bosque.
El lobo ya se comió a Caperucita Roja,
Y a la Verde,
Y a la Azul,
Y a la Negra
Y a Juan y a María,
Y a José y a Manuel,
Y a Susana y a Pedro.
El lobo se duerme en una banca del Congreso
Y levanta la mano
Y aplaude.
La gula no lo deja pensar en otra cosa
Que no sean Caperucitas.

                                          Julio Luis Aguilar  
De: Signos Elementales. Edición 2003